La Sierra de Andújar        

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En la época Paleolítica, la escasa altitud de sus sierras determinó que a pesar de las glaciaciones, no existieran áreas cubiertas de hielos semipermanentes, convirtiéndose en una zona privilegiada para la caza. La presencia humana queda atestiguada en yacimientos superficiales localizados en las terrazas junto al Guadalquivir o en la cuenca del Rumblar. Hasta el VI-V milenio a.C. no se asimilaron los medios de producción neolíticos. A lo largo del III mileno aumenta la población y se desarrollan sistemas de fortificación de los poblados.

La zona de la Vega del Guadalquivir estaría bajo la influencia tartésica, y es al entrar en crisis el mundo tartésico cuando se desarrolla la Cultura Ibérica. Las explotaciones mineras de Sierra Morena están en este periodo orientadas a la producción de plata a partir de la galena argentífera, con uno de sus principales yacimientos en el área de El Centenillo. Su explotación ya fue importante durante el Bronce Final y la época Ibérica, principal incentivo para el comercio fenicio y griego y posteriormente cartaginés y romano. Restos de explotaciones, fundiciones y fortificaciones aparecieron también en el Filón Mirador, La Fabriquilla, La Tejeruela, El Cerro del Plomo, Salas Galiardas, Los Escoriales, etc.

Los cartagineses llegan al alto Guadalquivir en el año 236 a.C. y aprovechan en beneficio propio, con amplia presencia de mano de obra esclava, las minas de plata de Sierra Morena, como también reclutaron en tierras del Guadalquivir hombres para completar su ejército.  

En los tiempos modernos continúa como zona de aprovechamiento forestal y paraíso de cazadores; la minería significa bien poco en esta etapa histórica. Muestra de un primer aprovechamiento fue la organización en cofradía de los colmeneros de Andújar bajo la advocación de San Lorenzo, cofradía medieval con ordenanzas configuradas por los Reyes Católicos.

A finales del siglo XVI la Romería de la Virgen de la Cabeza, que data del siglo XIII, era una de las manifestaciones populares marianas más importantes de España. Entre los personajes famosos que han estado presentes en la romería, destacan MuleyXeque, príncipe marroquí que posteriormente se convirtió al cristianismo, o Cervantes, el cual menciona la romería en su obra “Persiles y Segismunda”, entre otros.

En el siglo XVII creció considerablemente el número de bandidos y salteadores que atacaban a viajeros, asaltaban caserías, cortijos e incluso ermitas. Se menciona así mismo como el refugio de salteadores y bandoleros en los siglos XIX y XX, como es el caso de José María “El Tempranillo”.

Entre los siglos XVI y XVII algunas zonas de la Sierra de Andújar como Peñallana y La Alcaparrosa, en el camino del Santuario, estuvieron dedicadas al cultivo de la vid. En aquella época, la producción de vino era una de las actividades agrarias más cómodas y rentables para los trabajadores del campo, que optaron por  levantar junto a las plantaciones de vides sus propios lagares y bodegas. De estas antiguas y funcionales construcciones, que también servían como residencia al propietario, apenas quedan algunos vestigios en la actualidad, junto con los pozos de agua y los tradicionales hornos para cocer pan que solían instalarse en las proximidades de la vivienda.Varias de las ermitas, edificadas a lo largo del tiempo para atender a la creciente población de las viñas, aún siguen en pie. La actual fisonomía de este singular enclave serrano es debida, sin embargo, a la transformación que experimentó a principios del siglo XX. Las ganancias vinateras caen en picado y las parcelas son ocupadas por hacendados y aristócratas que las convierten en endémicos lugares de ocio y descanso.  

Surgen así bellas construcciones de carácter historicista en las que se observa el uso de frontones, molduras, columnas y arcos de medio punto en sus fachadas, con adornos de azulejería, ebanistería y hermosas rejas de forja de marcado estilo andaluz. Estos edificios suelen disponer de tres alturas –la última de ellas un mirador–, y de un porche columnado que sostiene, a su vez, una amplia terraza.