La Sierra de Andújar     

Parque Natural de                  

Y por fin vi al Lince

 

Inés, Cordoba

 

Después de 4 visitas anteriores al Parque Natural de Andujar, unos amigos que no lo conocían nos propusieron este mes de diciembre hacer una visita guiada con Carlos, guía del parque natural de la Sierra de Andújar (de la empresa turismo verde) . Como nosotros ya conocíamos la belleza del Parque, nos apuntamos sin dudarlo y con la esperanza de ver al escurridizo lince.

Partimos hacia las dos zonas de dominio del felino sabiendo que verlo era muy difícil, así que, ver cualquier otro animal nos ilusionaba igualmente. La mañana era fría y nubosa con lo cual las previsiones de ver rapaces se fueron esfumando conforme avanzaba el día ya que la niebla no se levantaba de ninguna de las maneras y si no sale el sol, ellas tampoco vuelan.

A lo largo del camino fuimos viendo varias especies de la fauna del Parque: perdices, conejos, ciervos, gamos, montones de petirrojos, urracas, abubillas, pitos reales y rabilargos preciosos. Carlos llevaba un buen rato avisándonos que por la zona que íbamos a pasar podíamos tener la suerte de ver a un mochuelo. El mochuelo lo vimos de pasada, una conductora impaciente tocó el claxon  justo a la altura del animal y lo perdimos al momento, nunca entenderé las prisas de algunos en el campo y los animales mucho menos.  

Siguiendo en nuestro itinerario, casi al final de la jornada y un poco decepcionados porque el día continuaba igual de gris, seguía mirando  hacía la izquierda con la pequeña esperanza de ver al lince, cuando de pronto, lo vi, una fracción de segundo, grité “lince”, Carlos frenó y mi rodilla se estampó con el apoyabrazos delantero, ni me dolió, me quedé mirando fijamente al animal que se volvió y nos miró, esa imagen de esa cara tan serena con los ojos fijos en nosotros,  cuerpo fibroso y pelaje oscuro, quedará fija en mi memoria para siempre. Fue un instante, un fogonazo, pero cada vez que lo recuerdo pienso que la naturaleza me hizo un regalo único y precioso.

Según Carlos no suelen asustarse cuando te ven, pero de nuevo, otro coche se cruzó en el momento más oportuno y tan sólo mi marido, levemente y Carlos, que le hizo una foto de refilón, pudieron verlo ya que el animal, lógicamente, salió corriendo al ruido de los dos vehículos. Mis dos amigos se quedaron con la miel en los labios, fue mala suerte, pero así tienen la excusa perfecta para volver a visitar este bonito Parque donde al atardecer todavía se escucha la berrea de los ciervos y se pueden ver las bandadas de cormoranes surcando el cielo con su formación característica en V, todo rodeados del canto de los pájarillos y la tranquilidad y calma de estos campos.

Espero volver a ser una privilegiada la próxima vez que vaya a Andujar y si no veo al bello lince, por lo menos sé que en esos montes habita un animal que debemos cuidar y mimar ya que, una vez que lo ves, sientes que es cierto, que está ahí y que sería una verdadera pena que dejara de existir.